LAS LUCES DEL NORTE

 

Las auroras polares son fenómenos luminiscentes provocados por la radiación solar al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.
 
La radiación cósmica emitida por el sol, también denominada viento solar, interactúa con el flujo del campo magnético generado por el núcleo de nuestro planeta entre las regiones polares. Este flujo magnético se desplaza en líneas irregulares interpolares en una longitud de onda fuera del espectro visible; el choque con las partículas solares cargadas libera una energía que altera esta oscilación de ondas y las hace visible al ojo humano en formas luminiscentes desplazándose por estas líneas de flujo. El color de las auroras dependerá del mayor o menor grado de oscilación de estas ondas dentro de nuestro espectro visible.

La mayor actividad de energía magnética concentra el fenómeno de las auroras en las regiones polares, denominadas auroras boreales al norte y australes al sur. De este modo, podemos establecer dos temporadas diferenciadas para poder disfrutar del fenómeno de las auroras polares: entre septiembre y marzo en el hemisferio norte y entre marzo y septiembre en el hemisferio sur.

Las auroras boreales son frecuentemente visibles en los oscuros inviernos del norte de Europa: Groenlandia, Países Escandinavos, Rusia e Islandia, siendo este último el destino elegido por DreamAway. 

Islandia se encuentra aislada en el centro del mar del norte y recibe directamente la corriente oceánica de aguas cálidas procedente del Golfo de Méjico. Esta situación geográfica confiere a Islandia un invierno climatológicamente más suave que el del resto de países boreales. Sirva de ejemplo la temperatura media del mes de febrero en Reykjavik situada entre los 3° de máxima y los -2° de mínima comparada con las de Nueva York, bastante más al sur, 4° de máxima y -3° de mínima. Aunque bien cabe tener en cuenta que hablamos del invierno polar...